Veneno que cura

Cuando me diagnosticaron el cáncer, veía muy lejos la quimioterapia, no me preguntéis el porqué pero pensaba que primero irían otros pasos.

Pero no, en la primera visita con el ginecólogo me dieron la noticia de que empezábamos con la temida quimioterapia y, a la vez, empezaron mis miedos por los efectos secundarios.

Que se empiece primero por quimioterapia, cirugía o que no se de quimioterapia siempre va en función del tumor y el caso individual. Así que no hay que preocuparse por si el tratamiento de otra persona es distinto a este ya que, como se suele decir y en este caso más, cada persona es un mundo y cada cáncer también.

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Buenas pero dolorosas noticias

Desde que me dijeron que tenía cáncer no había recibido ninguna noticia buena, quitando que el tumor tenia buen pronóstico que obviamente era algo muy positivo, pero no dejaba de ser cáncer.

Yo tenía la sensación de que cada vez que me decían algo era darme una hostia nueva.

Entonces es cuando empiezas a pensar, ¿pueden decirme algo bueno de una vez?

Yo estaba en el punto de que necesitaba una nueva biopsia ya que había aparecido una pequeña lesión sospechosa y pendiente de la primera cita con mi oncólogo.

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¿Se han equivocado?

Pues sí, como dice el título hubo un momento, que duró poco, en el que se nos pasó por la cabeza la posibilidad de que todo hubiera sido un error.

La cosa era que todo indicaba que era imposible que yo tuviera un tumor maligno. La forma era redonda, los bordes bien delimitados, muy superficial y era muy móvil. Además de todas las características físicas, mi edad no cuadraba y, por sumarle más cosas, tampoco tenía antecedentes de ningún tipo.

Y, cuando recibimos la llamada, pensamos: ¿y si se han equivocado?

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¿Quién dijo tranquilidad?

Y así nos encontrábamos. Me habían hecho todas las pruebas necesarias para completar el estudio y estábamos pendientes de los resultados.

Yo, después de muchos días, estaba tranquila, relajada. Teníamos un diagnóstico firme, un tratamiento, en definitiva, ya habíamos empezado el camino.

No voy a negar que mi yo ansia (porque soy un nervio y súper impaciente) necesitaba ya de ya empezar la quimioterapia pero no se podía porque estaba a la espera de la extracción de óvulos.

Así que me tocaba tranquilizarme y disfrutar del fin de semana.

Mis padres habían organizado una comida con unos amigos de la familia (como mis titos) el Domingo. Comimos paella, que es mi comida favorita por cierto y, al llegar la tarde, yo tenía pensado irme con mi novio de relax así que me fui a duchar. Continuar leyendo “¿Quién dijo tranquilidad?”

Hablemos de sentimientos

A estas alturas, y ya que me vais conociendo un pelín, he decidido hacer un post un poco más personal o más especial.

Así que dejamos, por poco tiempo, mi historia y al lío.

Tener Cáncer, a nivel físico, implica muchas cosas. La más evidente es que las células se han vuelto locas, han decidido crecer sin parar y crear un tumor.  El tratamiento, del que os hablaré próximamente, más de lo mismo (mil efectos secundarios) pero creo que, lo más llamativo de todo, son los cambios a nivel psicológico.

Vivir con Cáncer es estar en una montaña rusa, un día estás arriba y otro abajo.

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Pruebas y pruebas…

9 de Febrero del 2017

Después de pasar un día de locos, tocaba recomponerse todo lo posible y empezar con las pruebas.

El plan era el siguiente:

-Ginecólogo

-Pruebas diagnósticas: mamografía bilateral y una resonancia con contraste

Me levanté tranquila, desayuné, comí y nos fuimos para la consulta del ginecólogo.

Mi madre, mi novio y yo íbamos preparados para que me mandaran todo lo necesario para el preoperatorio, pues en un principio me iban a quitar todo el tumor.

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Llegó el Caos

Creo que por mucha intuición que se tenga, como en mi caso, nunca estás preparado para escuchar, o leer, que tienes cáncer.

En el momento en el que te confirman lo que tienes, te pasan mil cosas por la cabeza a una velocidad tan rápida, que no te da tiempo ni a asimilar lo que estás pensando.

Pero de lo que sí me acuerdo, como si lo hubiera vivido ayer, es que, de esas mil cosas que se me pasaron por la cabeza, había dos que no paraban de aparecer:

La primera “¿Cuánto hace que tengo esto?” y la segunda “¿Cómo le voy a decir esto a mis padres?

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El día que lo cambió todo

Como terminé el post anterior, días después de la biopsia yo estaba tranquila. Me fui segura del diagnóstico y más convencida.

La radióloga de urgencias me dijo que era benigno, el ginecólogo también, luego el radiólogo que me hizo la biopsia lo mismo y, por si no me bastaban 3 profesionales, en el centro de salud dónde realizaba las prácticas de enfermería me miró la matrona, y me reafirmó todo lo que me habían dicho.

Yo estaba convencida, sí, pero he de decir que había algo, una sensación rara que me decía que algo no iba bien, que ese bulto no era bueno.

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Cada vez más cerca

Después de pasar uno de los peores días de mi vida, pero que había tenido un final feliz, tocaba pedir hora al ginecólogo para seguir el control del bulto.

Aprovechando que tenía hora para traumatología, porque también tengo una hernia discal (yo o lo tengo todo o no tengo nada) me pasé por ginecología a que me echaran un vistazo. El médico que me tenía que ver no pasaba consulta ese día así que me vio otro médico.

-“¿te has tomado el antibiótico? Veo que tienes un absceso” y yo le comenté que, como buena alumna de enfermería, sabía que ese bulto no tenía ningún signo ni síntoma de infección, por lo que no me iba a tomar antibiótico sin ser necesario. Continuar leyendo “Cada vez más cerca”